Si vienes en busca de ayuda sentimental, no lo dudes, márchate.

1+1=1

Estas navidades, entre cerveza y tercio, una de las personas más listas (no inteligentes) que conozco, dejó caer la frase.

Por respeto a su anonimato no diré su nombre (J.M. Segovia, “Juarma” para los amigos). En ese momento no le encontré la lógica. El alcohol… Fue viendo una entrevista que le hicieron a Steve Jobs, por los años 90, recién despedido de Apple.

Contaba una anécdota que le ocurrió con un vecino suyo cuando era un niño. A diferencia de España, en EEUU se estila trabajar cuando se es un niño. Un día al terminar su trabajo, el abuelo le invitó a que pasara a su garaje para enseñarle una vieja máquina pulidora de piedras. El mecanismo del “chisme” era muy sencillo. Se metían piedras dentro, se encendía y se activaba un mecanismo que hacía que las piedras chocaran entre sí. Menciona que el ruido era ensordecedor.

Al volver al día siguiente, Steve se encontró las piedras perfectamente pulidas, fruto del rozamiento. Ahí aprendió que su cabezonería le llevaría muy lejos, pero siempre y cuando rectificara si no estaba en lo cierto. Él mismo afirma que era muy testarudo, pero que si le demostraban que estaba equivocado, no le importaba admitirlo y rectificar. Qué fácil decirlo. Un sabio.

La conclusión que se puede obtener es que con las personas sucede lo mismo. Si juntas a varias personas con pensamientos distintos y se gestiona su talento de manera inteligente, el resultado puede ser muy beneficioso. Es cuestión de paciencia, transigencia y saber hacer.

Recordemos que cuando entró Steve en la compañía de la manzanita por segunda vez, no era una de las empresas con más capitalización bursátil del mundo. En la actualidad sí.

En resumidas cuentas, siempre que sea posible hay que rodearse de personas con talento, que te hagan mejor, y dejarse asesorar a la vez que escuchar. En la diversidad está el gusto. Nunca se sabe dónde se encuentra la solución. La verdad absoluta sólo la tiene Dios, o eso es al menos lo que vende.

Si somos capaces de adaptarnos a los compañeros y compatibilizar nuestro trabajo, la productividad aumentará exponencialmente, a la inversa que la envidia. Porque en muchas ocasiones la cuestión no está en el qué sino en el cómo.

Se espera un emocionante 2013. Habrá que esforzarse y tratar de cumplir los objetivos establecidos.

Si caminas solo llegarás más rápido, pero si lo haces acompañado llegarás más lejos.

Un saludo para todas aquellas personas con las que trabajo, a mis amistades y familia, que hacen que el esfuerzo valga la pena.

Al final de esta frase te encontrarás un punto.

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